No estoy de acuerdo con el paternalismo ni la discriminación positiva. En
estos días de polémicas por el trato y la discriminación a las nanas, creo que hay que ser cuidadoso. Como pocas veces ocurre, los medios se han enfocado a dar a luz a una situación lamentable, pero muy común, la discriminación a los trabajadores y en especifico a los de menores recursos, ya que no solo las empleadas domesticas sufren de abuso laboral sino que también miles de chilenos que no están a los estándares de los ricos del país.
Muchas personas que se consideran “patrones” (como si estuvieran en un antiguo fundo colonial) se emocionan al salir en un reportaje del noticiero de las nueve defendiendo a su nana, y aunque la actitud se valora, siempre es la mirada desde arriba, desde el superior que por sus principios cristianos siente que todos somos iguales, pero en realidad la solución no está en la caridad ni en las buenas intensiones.
La discriminación en el mundo laboral no solo la viven las nanas o quienes trabajan en un condominio de un barrio alto y exclusivo, sino que está en todas partes; desde el obrero de la construcción hasta la prostituta, pasando por jardineros, recolectores de basura entre otros. Así también pasa con el abuso laboral que no solo está en las casas de la Dehesa o Chicureo, sino que está en lugares donde la persona deja de ser persona y se transforma un objeto de poco valor, con trabajo excesivo, sin respetar limites de horarios.
Lo más contradictorio es que toda esa elite económica o esa masa de clase media alta aburguesada depende de la nana, quien finalmente cuida a sus hijos, su casa y en buena parte permite que sus rutinas funcionen; alguien podría creer que ante eso debería existir una cuota de agradecimiento que pasa por comprar un delantal más bonito o un lavaloza con mejor fragancia, pero la verdad es que no.
En estos días de entrevistas, de nanas reclamando por la televisión y periodistas intruseando la vida, cabe preguntarse dónde queda la organización sindical, entre trabajadores que finalmente pasan las mismas penurias e injusticias, qué pasará cuando la tele se olvide de la noticia, cuando venda poco y no llame la atención, o cuando ya no impacte en las redes sociales.
Los grandes conflictos no pueden depender de la vigencia que le den los medios, la clave está en la organización de los gremios, finalmente las nanas son tan importantes, que luchado en conjunto por sus derechos tienen muchas más posibilidades de ganar que de perder y en el peor de los casos, si nada resultase, siempre se gana algo que toda persona jamás debe perder ni permitir que un grupito de pijes con plata se las quite, la dignidad
Y esto, el bonus track
toda la razón, la organización del pueblo es la clave